ADIÓS A CLÍMACO URRUTÍA - Houscript

La televisión colombiana está de luto. El cachaco más chirriado de Colombia, que desde la televisión puso a reflexionar al país con humor, sobre el acontecer político y social, murió el pasado 1 de agosto de 2019 en la ciudad de Bogotá.

El actor y humorista Jaime Santos falleció a sus 78 años, tras padecer complicaciones cardío respiratorias. Fue famoso por su personaje Clímaco Urrutia, una de las primeras caracterizaciones que los colombianos vieron a color en la televisión. Su legado es amplio y profundo, por eso desde Houscript, hemos querido referirnos a su vida e inesperada partida.

Jaime Santos, periodista de la Universidad Javeriana, estudió dirección de teatro en Praga y regresó a mediados de 1968 a Bogotá con un solo objetivo: fundar el Teatro Popular que hizo realidad gracias al apoyo de Jorge Alí Triana, su aliado incondicional. Los conocimientos adquiridos en Europa le ayudaron a desarrollar un trabajo educativo en las artes en el Instituto colombiano de cultura (Colcultura), entidad que se transformó en lo que hoy conocemos como el Ministerio de Cultura de Colombia.

Tiempo después aceptó un trabajo en la programadora Caracol Televisión y fue allí donde se hizo célebre como humorista en uno de los programas más importantes de la historia de la pantalla chica nacional, Sábados Felices. Durante dos décadas, Clímaco Urrutia se adueñó de los corazones de la audiencia. Era un político demagogo de humor fino que nunca prometía nada y siempre preguntaba “¿cuándo almorzamos?”. Cuándo la gente lo veía en la calle, lo saludaban como doctor y como Jaime Santos decía, “Lo difícil no es que te digan doctor sino decir a alguien señor y que lo sea”.

Clímaco absorbió a Jaime Santos desde su nacimiento en 1974. El personaje que encarnaba a un charlista bogotano, muy creído, de una generación casta y educada de Bogotá en vía de extinción, era muy amable y lleno de anécdotas. Al final dejaba entrever a un hombre que vivía de las apariencias y de sus reconocidos apellidos. Era el cachaco que aparecía simpático y se volvía cansón. Casado con el poder y el gobierno, sin importar a qué partido pertenecía. Era un político empedernido. Vestía de corbatín lo que lo asemejaba a uno de los Presidentes de la República del momento. Utilizando su bagaje como periodista, hablaba de todo y de todos, y dentro de la sátira manifestaba sus críticas a la realidad del país.

 

Hizo famosas algunas palabras que escuchábamos con regularidad en los ámbitos del poder. Ala chino, pero si sigues siendo el mismo. ¿Cuánto hacía que no nos veíamos?. Eso le encantaba a la gente. Clímaco Urrutia utilizaba su terminología a todo momento y en ocasiones hablaba primero este, que el propio Jaime Santos.

 

Clímaco fue creado como el primer personaje crítico de la burocracia, del clientilismo, la lagartería y la corrupción. Fue incómodo para muchos individuos de la política nacional, quienes entendieron la invitación a cambiar su rol profesional y volverse catedráticos de la actuación, pues su elocuencia los hacía los actores del momento.

A su muerte, el periódico EL TIEMPO registró la declaración sentida de Raquel Sofía Amaya, quien trabajó con Santos en la obra Las niñas no elevan cometas. “Mi director, amigo, un genio de la improvisación, un maestro de la actuación se ha ido, es una pérdida irreparable para la actuación. Nos queda la sonrisa, el humor inteligente que se veía en sus ojos, sus tardes llenas de humor, llenas de alegría. El país nunca va a tener un actor y un director como Jaime Santos”.

El Urrutismo contagió a todo el mundo y por eso hoy podemos afirmar que la televisión colombiana está de luto. Haciendo honor a lo que Jaime Santos expresó en una entrevista, escribimos lo que el mismo quería que se escribiera en su epitafio: “Aquí yace y hace bien”, adiós, Clímaco, recordaremos por siempre a Jaime Santos.

 

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